Milei, con su triunfo en las elecciones Argentinas, ha irrumpido en la escena política internacional de manera inesperada. Con su programa económico liberal ha despertado apoyos de los llamados libertarios y recelos de las opciones políticas económicas de izquierda.
En cierto modo, Milei es visto como un salto al vacío después de que las opciones políticas tradicionales de izquierda y de derecha en Argentina hayan sido tomadas como fracasadas por el electorado. Pero, ¿triunfará Milei con sus políticas?
Milei tiene varios puntos a favor para el éxito. Su programa de privatización de empresas estatales puede no sólo traer ingresos a las cuentas públicas, que ayudarían a sanear la economía del país, si no, sobre todo, conseguir mejorar la eficiencia de las mismas. Claramente, una economía es eficiente si sus empresas son eficientes y la gestión privada es mas eficaz que la pública.
Milei tiene muy buena relación con el lobby judío. Esto podría ayudarle a atraer inversiones internacionales que hiciesen que, de facto, la maquinaria productiva de Argentina diese un salto para acercarse al nivel de sus homólogas internacionales.
Otro de los aspectos fundamentales de las políticas de Milei es la dolarización de la economía Argentina. Sin duda unos de los problemas tradicionales de Argentina han sido los corralitos, provocados por la salida de fondos en pesos a dólares. Milei pretende, con la dolarización, entre otras cosas, acabar con este peligro potencial, y así frenar que el ahorro argentino acabase finalmente en dólares.
La dolarización es una cuestión monetaria compleja que además podría tener un efecto negativo a corto plazo. Milei es experto en la escuela austríaca de economía por lo que se le ha de suponer políticas coherentes en este aspecto.
Sin duda, además, frenar el gasto improductivo, como pretende Milei, hará que se desarrolle una política del esfuerzo en Argentina, que podría tener beneficios insospechados para el país.
Los principales riesgos para sus políticas son, en primer lugar, que los ajustes necesarios para la dolarización (hará falta probablemente la compra de reservas para poder sostenerla, por ejemplo) genere que los sectores más vulnerables de la economía sufran una situación más difícil en el corto plazo.
Además, sus políticas liberales generarían también la eliminación de sectores menos productivos que pueden producir desequilibrios en el corto plazo.
Probablemente los beneficios de sus políticas no serán tan tangibles en el corto plazo, pero deberá haber un punto de inflexión a partir del cual se deberían recoger los frutos de sus gestiones.
Sin duda lo que pase en Argentina será un ejemplo a nivel internacional, y no sólo para los países de Sudamérica. El pueblo Argentino eligió la opción de Milei movido por la frustración del pasado. Son muchos los riesgos que se asumen ante un cambio tan radical, pues, por ejemplo, dolarizar la economía es un órdago a lo grande. Pero si Milei triunfa podría significar una vía interesante para otros países en situaciones similares a la de Argentina.

