El 25 de agosto de 2023, en Jackson Hole, Jerome Powell, presidente de la FED, dijo que “navegamos siguiendo estrellas que se encuentran sobre un cielo que está nublado” (we are navigating by the stars under cloudy skies).
Ciertamente hay varios acontecimientos que han afectado de manera excepcional al trabajo de los banqueros centrales en los últimos años.
El primero de todos es la Gran Recesión del 2008, donde los bancos centrales tuvieron que implementar políticas monetarias no convencionales, interviniendo en las economías, a través, entre otras cosas, de los QEs , y bajando los tipos de interés al 0 % en muchos casos. El segundo fue el COVID, y una de sus consecuencias, la inflación.
No es de extrañar que Jerome Powell viera el cielo encapotado. Si ya de por sí debe ser difícil para los banqueros centrales acertar cuál es la política monetaria adecuada, en circunstancias como éstas, es tarea aún más ardua.
A día de hoy, todo indica que los últimos malos datos de empleo en USA (curiosamente también fueron malos datos en España, lo que muestra lo sincronizadas que están todas las economías), junto con los malos resultados de varias empresas, señalan que la posibilidad de una recesión en este país es mayor. Esto ha provocado una caída en las bolsas a nivel mundial.
Por fortuna, esto ocurre en un momento en que los tipos de interés están altos, por lo que la FED tiene munición para luchar contra esta posible recesión. De hecho, se especula con una bajada más rápida de los mismos por parte de la FED.
En principio la inflación parece estar controlada. Se le critica a la FED que debería haber bajado antes lo tipos y no haber esperado demasiado. Pero, ¿para qué bajarlos si el mercado de trabajo iba bien, que es uno de los mandatos que ha de seguir la FED?
Sin embargo, los mercados mandan. Una jornada negra de las bolsas puede cambiar la política monetaria de los bancos centrales, lo que indica la importancia que tienen estos mercados en la economía mundial.
En principio, esta caída de hoy puede ser tan solo una corrección, ya que las bolsas, y en especial el NASDAQ, venía creciendo de manera exponencial. Es relevante la caída de la bolsa Japonesa, aunque esta tiene unas características propias al haber subido el tipo de interés el Banco Central de Japón y haber influido en el carry trade (endeudarse en Yenes a tipos bajos e invertir en otras monedas, p.ej. en tecnológicas americanas). También hay otros factores que influyen en esta caída, como la desaceleración china y los costes que se le están atribuyendo a la Inteligencia Artificial.
En cualquier caso, hoy en día, las estrellas que deben seguir los bancos centrales tienen más que ver con domar a estos mercados que con seguir los datos que van saliendo de la economía real.
Cuando quebró el Silicon Valley Bank, con el impacto que tuvo en los bancos medianos norteamericanos, la rápida actuación de la FED impidió que esta crisis fuera a más.
En definitiva, quizás se debiera incluir en la FED, como tercer mandato, mantener la paz en los mercados financieros, además de minimizar la inflación y el desempleo.
Esperemos, en cualquier caso, que las nubes del cielo vayan desapareciendo, y los más modernos métodos de navegación puedan ser implementados.


Está claro que quién manda es el dinero