De todos es sabido que las nuevas tecnologías han sido un éxito a nivel global y que, a pesar de algún susto, como la burbuja de las .com, el proyecto liderado por el gobierno de Estados Unidos para crear internet ha sido un éxito.
Sin embargo, en sus primeros años de funcionamiento el crecimiento económico global no ha acompañado demasiado a este éxito. La tasa de crecimiento promedio del PIB real (ajustado por inflación) de los Estados Unidos desde el 2008 hasta el 2024 ha sido de alrededor del 2% al 2,5% anual.
Teniendo en cuenta lo bajo que han estado los tipos de interés durante este periodo, se puede decir que ha sido un crecimiento bastante exiguo. ¿Por qué este crecimiento tan bajo?
Una de las razones puede ser que la nueva economía va como un tiro, pero la vieja economía ha sufrido para adaptarse a este nuevo entorno. Algunas empresas han tenido que cerrar y otras se han adaptado no sin mucho esfuerzo.
En cierto modo, incluso se puede decir, que hoy en día todas las grandes empresas pertenecen al sector de las nuevas tecnologías, ya sea por ser este su negocio al 100% o por haberse adaptado a estas nuevas circunstancias. Es de destacar el esfuerzo que ha hecho la Unión Europea con los fondos Next Gen para que las empresas se adapten a las nuevas tecnologías.
Así, parece que esta fase de transición de la vieja economía ha terminado. Además, las empresas de nuevas tecnologías siguen ofreciendo nuevos servicios innovadores como la IA, que aportan al crecimiento. Así, en los últimos dos años, el PIB ha crecido a ritmos mucho más altos. En los Estados Unidos, por ejemplo, un 2,9% en 2023 y un 2,8% en 2024.
Y es que aún no sabemos que sorpresas nos esperan con las empresas de nuevas tecnologías. Sus presupuestos de I+D son más altos que los presupuestos de I+D de muchos de los grandes países.
Empresas como Neuralink, de Elon Musk, especializada en el desarrollo de interfaces cerebro-computadora implantables, u Optimus, de Elon Musk, con robots listos para vender a los consumidores, o Xspace, de Elon Musk, con planes de llegar a Marte, auguran un futuro lleno de sorpresas.
Se puede decir, pues, que la revolución tecnológica no ha hecho más que empezar, y que los beneficios de la misma, hasta ahora simplemente se han asomado ligeramente. Es normal que en las primeras fases haya un proceso de ajuste en el que, siguiendo los principios de la destrucción creativa de Schumpeter, muchas empresas sufran ante el empuje de estas nuevas compañías.
¿Cómo será la estructura empresarial del sector de nuevas tecnologías del futuro? Sólo China parece ser capaz de competir con las grandes tecnológicas norteamericanas. Europa sigue enfrascada en su cruzada por legislar y crear burocracia que pone trabas al sector y no crea empresas competitivas, salvo algunas excepciones.
En definitiva, sin duda lo mejor está por llegar en cuanto a crecimiento y aumento de la calidad de vida de los ciudadanos con los nuevos servicios de las nuevas tecnologías.

