El premio nobel de economía 2025 ha sido para Joel Mokyr, Philippe Aghion y Peter Howitt por estudiar el crecimiento económico y la innovación. Entre otras cosas afirman que el crecimiento económico en los últimos dos siglos ha sido sostenido. Pero ¿tiene límite este crecimiento?
Keynes (1883-1946) decía hace cien años que en cien años los trabajadores tendrían una jornada de unas quince horas semanales, a juzgar por el progreso económico que se estaba produciendo. Evidentemente se equivocó. Pero lo que él creía, probablemente, era que la economía llegaría a un tope y que en ese momento cambiaría la forma de trabajar.
Schumpeter (1883-1950) pensaba que los empresarios eran una pieza fundamental para el crecimiento de la sociedad. Pero que llegaría un punto en que estos serían reemplazados por funcionarios que dirigirían las empresas desde una perspectiva más estable. También se equivocó y los empresarios siguen siendo una pieza fundamental en el crecimiento de la economía. Probablemente, él también pensaba que la economía dejaría de crecer.
De Schopenhauer es la frase “la vida es una constante oscilación entre la ansiedad de tener y el aburrimiento de poseer”, se puede interpretar de muchas maneras, pero, por ejemplo, refleja el ciclo de la vida del progreso, lo que nos hace avanzar.
En el año 2005 había 945 millones de personas malnutridas. En el año 2016 había 804,2 millones. La situación sin duda ha mejorado, pero seguro que no es lo suficientemente buena para esos 804,2 millones de personas.
Se dice que el crecimiento económico es la mejor arma contra la pobreza, y suele ser así en muchos países. Muchas veces se hace hincapié en la lucha contra la desigualdad, pero no se debe olvidar que si todos fuéramos totalmente pobres, no habría desigualdad.
La satisfacción material que producen los ingresos económicos muestra una curva descendente, pues el primer dinero produce mucha más satisfacción que el siguiente. Pero el dinero no sólo produce satisfacción material, muchos millonarios crean fundaciones con el objetivo de conseguir logros que están a su alcance gracias al dinero acumulado.
No se debe olvidar, claro, la limitación de los recursos naturales para que se pueda mantener un crecimiento sostenido. Hoy en día existe una lucha por las tierras raras que es de gran importancia geopolítica. De hecho, la colonización de Marte, parece ser, tiene como uno de sus objetivos la explotación minera de los asteroides que orbitan alrededor de dicho planeta.
En definitiva, todo apunta a que, por fortuna, vamos a tener crecimiento de sobra durante los próximos años, como ha sido hasta ahora. Esto es así, sobre todo, si consideramos el impacto que será cada vez mayor de las nuevas tecnologías en el crecimiento global.
El único debate, pues, parecería que puede ser la velocidad a la que queremos ese crecimiento y lo controlado que debe ser.

