La deuda pública es la cantidad de dinero acumulada que el estado (o sea, todos los ciudadanos) debe debido a los déficits anuales que surgen de la diferencia de los ingresos públicos menos los gastos.
Lo primero que llama la atención es que los estados tengan deuda y casi nunca superávit. Podrían gastar menos de lo que ingresan, pero la cosa no funciona así. De hecho, Keynes decía que el estado debe gastar algo más de lo que ingresa para que la economía sea más eficaz y no se queden recursos sin utilizar.
Lo que está ocurriendo hoy en día es que los estados se están endeudando en cantidades muy elevadas. Así el porcentaje de deuda sobre PIB en EE.UU. es de 123% y en España es de 105%. Esto indica que el endeudamiento de estos dos países, por ejemplo, se debe a algo más que a las razones que esgrimía Keynes.
Es curioso prestar atención al caso de España. Antes del 2008 (crash inmobiliario) la deuda pública bajó, pues la economía iba bien (aunque dopada por los ingresos inmobiliarios), sin embargo, a partir de esa fecha la deuda pública subió, debido al rescate de las cajas de ahorro y al empeoramiento general de la economía (hay menos ingresos para el estado y más gastos). Pero ¿por qué se endeudan tanto los estados?
La primera razón es que el gasto público elevado es una manera de inyectar dinero a la economía. Es decir, si el estado gasta (aunque a veces su gasto es ineficaz) a través de déficit y, por lo tanto, de deuda, (por ejemplo, con dinero de fuera del país) la economía a corto plazo irá mejor, pero se comprometerá el futuro del país. Teniendo en cuenta que los ciclos políticos son más cortos que los económicos, existirá una tendencia a gastar más en el corto plazo por parte del estado.
La segunda razón es que todo el que debe le debe a alguien. Es decir, la deuda neta es cero. Volviendo al ejemplo anterior, hay en el mundo ciudadanos que poseen, en forma de bonos, deuda de EE.UU. y de España por valor del 123% y del 105%. Esto significa que una forma de ahorro muy importante es invertir en la deuda de los demás. No es la única forma de ahorro, pero al endeudarse el estado, curiosamente, está favoreciendo a los más ricos, y no a los más pobres, como se piensa habitualmente.
Elon Musk participó en la campaña electoral de Donald Trump con la idea de reducir el déficit público estadounidense. Finalmente salió del gobierno de Trump porque la realidad le hizo ver que esto no era posible.
Endeudarse, en principio, es bueno si ese gasto va a generar más ingresos. Pero endeudarse para financiar gastos corrientes, no suele ser una buena idea.
La cuestión que surge en este punto es ¿por qué invertir en deuda pública y no en otras formas de ahorro?
Lo primero es porque la garantía de la deuda pública es bastante buena, cual es la de los bienes de todos los ciudadanos de un país. En el pasado hubo guerras porque algún país no pagó sus deudas.
Lo segundo, según la modesta opinión del que esto escribe, es porque no hay tantas formas de ahorro disponibles. Si miramos el ahorro como una cuestión de oferta y demanda, cada vez hay más oferta de ahorro y menos demanda. Es decir, si tengo dinero, del que cada vez hay más, pues la economía global es cada vez más rica, no tengo tanto en qué invertir, por lo que, de nuevo, los estados están ayudando a los más ricos al ofrecerles más formas de ahorro.
En economía las medidas radicales casi nunca funcionan. Reducir de golpe el déficit público probablemente no sería una gran idea. Pero intentar reducir la deuda pública y conseguir que el ahorro que se invierte en deuda vaya a inversiones productivas, es una buena vía.

