Tradicionalmente los poderes públicos han mostrado un rechazo hacia las criptomonedas, acusando a las mismas de ser un foco de corrupción económica y oponiéndose a su utilización.
Donald Trump, sin embargo, prometió en campaña hacer de los Estados Unidos un centro cripto y promocionar el bitcoin. Tras su victoria electoral, el bitcoin ha tenido unas subidas importantes, llegando a su mayor valoración histórica.
Pero ¿cuáles son los planes concretos de Donald Trump? Podemos hacer un ejercicio de economía-ficción y suponer qué pasaría si los EE.UU. decidieran aceptar el bitcoin como moneda corriente.
En primer lugar, podemos ver que se ha hecho en El Salvador, país que ha aceptado el bitcoin como moneda oficial. Lo primero que vemos es que ha sido un movimiento promocionado por el gobierno, pasando leyes donde se acepta dicha moneda y promocionando su uso entre la población creando wallets e incluso dando una cantidad pequeña de dinero gratis para probarlo.
El Salvador, obviamente, es un país pequeño, que puede servir como campo de prueba, pero es difícil pensar que los EE.UU. adopten una política parecida en este campo. Los EE.UU. tienen una tradición de libertad económica que hace pensar que dejasen a la iniciativa privada el objetivo de introducir esta moneda.
En el Salvador conviven el dólar con el bitcoin. Por su puesto, la introducción del bitcoin conllevaría una convivencia con la moneda tradicional, no una sustitución. Pero esto entrañaría algunos problemas.
Actualmente se han minado 19.5 millones de bitcoins, del suministro máximo de 21 millones, a una cotización actual de 89.000 dólares, resulta una capitalización de 1,73 billones de dólares. Aunque es un cálculo más complicado, la cantidad de dólares en el mundo se estima en 20 billones de dólares.
Si asumimos que el bitcoin pudiera comprar cualquier producto que genera la economía estadounidense, la masa monetaria aumentaría considerablemente, lo que probablemente produciría inflación.
Una de las ventajas que siempre se han dicho que tendría el bitcoin es que no produce inflación por ser su cantidad limitada. Pero al convivir con los dólares esta ventaja se ve disminuida.
Una de las críticas a los bitcoins es su volatilidad. Sin embargo, habría que diferenciar entre la volatilidad previa a su uso como moneda y su volatilidad posterior. Es decir, hasta ahora no se sabía cuánto podía valer el bitcoin, porque no se sabía ni siquiera si se iba a utilizar como moneda (recordemos que estamos en un ejercicio de economía-ficción). Por eso su precio variaba. Pero una vez que empezase a funcionar como moneda, su precio con respecto al dólar quedaría fijado y no se movería tanto.
La cuestión técnica no sería un gran problema, pues la mayoría de la población tiene terminales móviles que con el programa adecuado podría hacer fácil su uso.
Los principales beneficiados del uso del bitcoin como moneda serían aquellos que los tuvieran actualmente en posesión, ya que pasarían de tener algo que no se sabe si iba a valer cero, a poder comprar todos los bienes tangibles que quisieran con ellos.
El dólar, sin embargo, se depreciaría, si se produjera la inflación. Otro riesgo potencial vendría de la utilización de otras criptomonedas que hicieran aumentar esa masa monetaria.
También habría otros problemas macroeconómicos. En principio la vocación del bitcoin es convertirse en moneda internacional. Es decir, tener una sola moneda para todo el mundo. Pero esto significaría que la convertibilidad de las monedas de un país a otro, devaluando la moneda de un país si la economía de esta no fuera competitiva, no sería posible. Esta rigidez podría llevar a los países a destruir parte de su tejido empresarial.
Si finalmente solo hubiera bitcoins, también se podría producir deflación al no haber suficientes bitcoins, al ser su cantidad limitada, para hacer frente a la demanda de dinero de la economía.
Volviendo a la realidad, es difícil saber cuáles son los planes de Trump. Desde luego el bitcoin es el futuro. El sistema ideado por sus creadores es ideal para lo que fue creado, funcionar como moneda. Además, fue creado en el 2009, como reacción a la crisis financiera del 2008. La transición desde luego no sería fácil, pero estoy seguro que Donald Trump tiene unos cuantos asesores que le indicarán por donde ir, si es que realmente su intención es que el bitcoin se use como moneda corriente.

