La entrada de España en el mercado común europeo fue vista en su día por muchos como la solución a muchos de los problemas de nuestro país. Desde entonces, y sobre todo durante la crisis de deuda soberana, el tener el paraguas europeo ha ayudado a sobreponernos a situaciones de dificultad.
También es cierto que otros opinan que el shock que sufrió España con dicha entrada hizo que mucha de nuestra industria, quizás no competitiva, despareciera y que los niveles de paro subieran a cotas récord en Europa.
En cualquiera de los casos, España se ha asimilado a la economía europea, hasta el punto de que algunos de los problemas que sufre la economía europea son los mismos que sufre la economía española.
Europa está sufriendo un problema de productividad por dos razones fundamentalmente. La primera es que sus empresas no hacen uso de las nuevas tecnologías como hacen otras grandes economías, véase China y EE.UU. La razón principal es que los proyectos empresariales no tienen el suficiente tamaño en Europa, y el tamaño es uno de los requisitos para tener acceso productivo a las nuevas tecnologías. En España ocurre lo mismo.
Europa ha desarrollado un programa (NextGen) para compensar este atraso tecnológico, pero quizás ha pasado de largo el tema del tamaño. Quizás se deberían haber desarrollado programas entre países. Airbus y Amadeus, son ejemplos de empresas exitosas, de gran tamaño, desarrolladas con la colaboración de varios países europeos.
En España, la gestión de los fondos Next Gen se ha cedido en gran parte a las comunidades autónomas, por lo que en vez de buscar tamaño se genera lo contrario. Esta puede ser una de las razones por las que muchos de los fondos Next Gen se han quedado sin asignar.
En el mundo de las nuevas tecnologías rige el principio de “The winner takes it all” (El ganador se lo lleva todo). Las grandes empresas tecnológicas (Amazon, Meta, Google, Apple…) son semi monopolios que han demostrado ser los mejores en su sector y que por tanto se llevan todo el pastel.
La comisión europea ha desarrollado reglas antimonopolio contra algunas de estas empresas, pero quizás el error está en aplicar políticas de competencia antiguas a un sector que, debido a su componente tecnológico, necesita de los monopolios para sobrevivir. No es que no deba haber reglas antimonopolio, pero quizás deben ser reglas antimonopolio para la nueva economía.
En definitiva, Europa no se puede quedar atrás en la carrera tecnológica y para eso necesita de mayor integración y colaboración entre países para conseguir tamaño. Debería haber más proyectos empresariales a nivel europeo. En otras palabras, seguiría en vigor la razón fundamental por la que surgió la Unión Europea. Y España debería ser parte de esta solución. Aunque sea, como era antes en Airbus, tan solo siendo responsable de hacer el ala izquierda de atrás del avión europeo 😉.

