La economía española fue una de las cuatro economías a nivel mundial que más se vio afectada por el boom inmobiliario. Se han escrito ríos de tinta sobre sus causas y efectos, pero ¿cómo se ha recuperado la economía española de aquel shock?
En 2008, fecha del crack inmobiliario, la deuda privada (hogares y empresas no financieras) alcanzó el 197,4% del PIB. En 2023 la deuda privada se situó en torno al 110,4% del PIB. Esta reducción de deuda se debe, entre otras cosas, a que la exposición a deuda inmobiliaria ha disminuido por parte de los ciudadanos españoles, ya que, básicamente, han seguido pagando las cuotas de sus hipotecas y se han generado nuevas hipotecas a menor ritmo.
La deuda pública ha aumentado en este periodo del 35,5% del PIB en 2008, al 105,1% del PIB 2023. Esto es así por seguir políticas anticíclicas por la crisis y por el efecto de las ayudas a la economía por el COVID-19. Por tanto, se ha sustituido la deuda privada por deuda pública, aunque el saldo neto es de desendeudamiento de la economía.
Desde 2008, España ha experimentado deflación salarial en términos reales, especialmente durante las siguientes etapas:
· Entre 2008 y 2014, por las crisis financieras y las reformas laborales.
· Entre 2021 y 2023, debido a la alta inflación que superó los aumentos salariales.
Esta situación salarial también ha conllevado que la economía española sea más competitiva a nivel internacional. Así, la balanza por cuenta corriente de España ha experimentado una notable transformación, pasando de déficits significativos a superávits sostenidos.
Esta situación tiene su reflejo en el gráfico del IBEX 35, donde puede observarse que los niveles de 2008 aún no han sido alcanzados (cotización sin tener en cuenta los dividendos), pero que se han producido mejoras especialmente desde el final de la crisis producida por el COVID-19.
En definitiva, la economía española está pasando la travesía del desierto después de la gran recesión, pero que debería sentar las bases para una época de crecimiento sostenible en los próximos años.
Así, el dato de crecimiento de 2024, siendo una de las economías avanzadas que más va a crecer, el comportamiento del sector turístico, aumentando cada vez más el turismo de calidad y el buen comportamiento de la exportación de servicios no turísticos, consiguiendo un crecimiento en sectores de alto valor añadido, hacen pensar que el final de la ya mencionada travesía del desierto esté cerca.
La bajada de tipos de interés debería tener un impacto positivo también en el crecimiento, al ser España uno de los países que más hipotecas tienen con tipos variables. Un posible crecimiento en la construcción de vivienda también podría tener efectos positivos.
Como dato negativo, el exceso de gasto público y la consecuente deuda pública puede lastrar estos datos de crecimiento, al mermar la capacidad financiera de la economía española.

