Las inversiones se suelen realizar en reservas de valor, productos que tienen posibilidad de valer más de lo inicialmente invertido. Las principales son: metales preciosos, deuda, bienes inmuebles y acciones.
La primera reflexión es que cada vez merecerá más la pena invertir en reservas de valor. Los activos en los que se puede invertir son limitados y cada vez la economía produce más riqueza. Debido a la oferta y la demanda las reservas de valor cada vez valdrán más. Esto explicaría, por ejemplo, porqué la bolsa, la vivienda y el oro cada vez suben más de valor independientemente de que su rendimiento no sea tan elevado.
1. Metales preciosos:
Su cantidad es limitada y son prácticamente indestructibles. Se crearon en el universo por una colisión de estrellas de neutrones. No aparecen de manera natural en la tierra. Tiene la ventaja de que siempre tendrá valor. Aunque no se suele considerar así, su utilidad futura y presente industrial es lo que le hace ser valiosos. ¿Será el oro un material imprescindible para la industria dentro de mil años?
2. Deuda:
La inversión en deuda es rentable siempre que el tipo de interés sin riesgo sea superior a la inflación. El ejemplo de reserva de valor más patente, es la deuda perpetua donde el emisor se reserva el derecho de amortizarla cuando lo considere oportuno. Destaca la deuda pública, donde la garantía es el propio estado (es difícil que haya una mayor garantía), aunque a lo largo de la historia, cuando ha habido cambio de régimen con quiebra del anterior, a veces se ha producido una pérdida de la inversión. Los países más avanzados (p.ej. EE.UU.) suelen tener una mayor ratio de deuda pública sobre el PIB, normalmente porque los inversores están más dispuestos a comprar su deuda por ofrecer una mejor garantía.
3. Bienes inmuebles:
A la hora de invertir en bienes inmuebles se suelen cometer varios errores. En primer lugar, casi nunca se tiene en cuenta el tiempo que durará el bien comprado. Normalmente esta duración es mayor que la vida del inversor, por lo que no se tiene en cuenta, pero por ser un bien que se puede heredar, se debería tener en cuenta si, debido al tipo de construcción el bien puede durar en buenas condiciones 100, 200 o 300 años.
Del mismo modo, a la hora de valorar la vivienda a comprar se suele comparar con otras viviendas similares (tasación), sin embargo, no se suele tener en cuenta el precio de esa vivienda y viviendas similares en el pasado, lo cual es una información muy relevante pues la revalorización de la vivienda es un aspecto fundamental a la hora de realizar una inversión.
Existe una tendencia a nivel mundial de que la vivienda en las grandes ciudades se revaloriza más que las viviendas en el mundo rural. Esto es así porque las grandes empresas cada vez están más sofisticadas y necesitan de mano de obra especializada en núcleos urbanos donde pueden encontrarla. En otras palabras, la vivienda sube donde hay trabajo, pues es donde la gente quiere vivir. Esta tendencia parece no tener corrección, a pesar de cambios en la forma de trabajo, como el teletrabajo.
4. Acciones:
Las acciones basan su interés en el rendimiento que generan. Deben generar más rendimiento que las otras reservas de valor pues se corre el riesgo de que una empresa quiebre y su valor pueda llegar a cero, perdiendo toda la inversión. El valor de una acción viene determinado por el rendimiento actualizado que generará en el futuro, por lo que las acciones más interesantes son las que tienen un mejor futuro, no necesariamente un mejor presente. Hay dos sectores que pueden tener unas mejores perspectivas de futuro: las nuevas tecnologías y el ocio.
Las nuevas tecnologías ya han tenido un éxito demostrable, pero su potencial es enorme. La economía basada en internet tiene futuro no como un sector aparte sino como su penetración en todos los sectores de la economía. Acabará con la burocracia (poder de los bureau – mesa) haciendo que esta sea “user friendly” y consiguiendo mejoras en la vida de los ciudadanos. Su éxito se basa en la rapidez del traspaso de la información y en su gran capacidad de almacenamiento. Como aspecto negativo, la nueva economía suele canibalizar a la economía tradicional sin ofrecer servicios “nuevos”, aunque estos suelen ser disruptivos y mejoran claramente la vida de los usuarios.
El ocio (hoteles, líneas aéreas, cine, restaurantes, etc.) también debería tener un futuro prometedor, pues, asumiendo que la economía siempre crece, cada vez se gastará más proporcionalmente en ocio, al tener el resto de necesidades satisfechas.
En definitiva, a la hora de invertir se debe tener en cuenta la revalorización del bien, su rendimiento, su seguridad y su liquidez, y adaptar cada uno de estos factores a los objetivos que cada uno busque en su inversión.

