La economía española fue una de las cuatro economías mundiales que más se vio afectada por el boom inmobiliario del 2008. Aún hoy vivimos los efectos de dicho boom como podemos ver en el gráfico y datos siguientes:

El primer gráfico nos muestra la deuda de los hogares desde el 2001 como porcentaje del PIB. Como puede verse esta ha descendido desde un 80% del 2008-2011 hasta un 50% en el 2023. Este desapalancamiento de las familias no se hace sin esfuerzo y sacrificio. Básicamente se puede decir que las familias pagan sus hipotecas, lo que hace bajar la deuda y no se endeudan en nuevas hipotecas. Esto es posible porque el número de nuevas viviendas en 2023 fue de 100.733 mientras que en el periodo precrisis (2006) fue de 868.000.
La razón por la que se construye menos es fundamentalmente porque el crédito que da la banca para construir nueva vivienda es menor que el que daba en la época precrisis. Demanda de nueva vivienda hay, pero primero hay que sanear la economía y el sistema financiero de los excesos cometidos en el pasado.
Parece que es el camino adecuado, aunque sin duda genera, como hemos dicho, sacrificios. Por ejemplo, el construir menos viviendas nuevas sin duda hace que la oferta de vivienda se estanque, y en un mercado de oferta y demanda, esto hace subir los precios de la vivienda.
Además, un parón de ese calibre en la construcción echa para atrás la actividad económica en general, lo que hace que se produzca una deflación salarial, que es la manera en que la economía española pueda ser competitiva a nivel internacional, al no ser posible una deflación monetaria por estar en el euro.
Los trabajadores españoles viven, a efectos de bienes y servicios que pueden comprarse, con el mismo salario que hace 16 años. En el año 2007, el empleado raso promedio ganaba 19.588 euro brutos al año, mientras que en 2023 su sueldo ascendía a 26.406 euros (un 34,8% más). Sin embargo, en ese mismo período los precios del consumo se han disparado un 36,1%. Bien es cierto que los periodos inflacionarios debidos al COVID-19 probablemente han tenido un efecto negativo en esta estadística.
En definitiva, estamos todavía viviendo la resaca de una gran fiesta donde nuestro particular Alka-Seltzer son los ingresos por turismo, unido a un buen comportamiento de las exportaciones.
En este punto, sería recomendable que este período en el purgatorio nos sirviera para prepararnos para la salida al paraíso, tomando medidas que favorezcan la competitividad de nuestras empresas y no tirando tanto del gasto público que, aunque pueda tener un efecto positivo en el corto plazo, no soluciona los problemas a largo plazo.

