Dicen que los economistas se dedican principalmente a explicar lo que ha pasado con la economía en el pasado, y que, aun así, en muchos de los casos se equivocan. Adentrarse en lo que pasará en el futuro es, pues, difícil tarea.
Todo apunta, según sus propias declaraciones, a que los bancos centrales han llegado al tope de incremento de los tipos de interés y que comenzarán a rebajarlos si se confirma que finalmente el brote de inflación ha sido controlado.
Esto haría que se evitara una recesión y se pensase en un “aterrizaje suave” que hiciera que el crecimiento con baja inflación se consiguiera encauzar.
Sin embargo, uno de los principales problemas es que, en los años previos al impacto en la economía del covid-19, la política expansiva de los bancos centrales no conseguía generar unos dígitos de crecimiento suficientes para equilibrar la situación financiera que se generó después de la gran recesión del 2009.
Es decir, una vez superados los problemas de inflación generados por el Covid-19, volveríamos a una situación donde la economía no genera crecimientos suficientes a pesar de implementar políticas monetarias expansivas, incluyendo los QEs, o inyecciones monetarias expansivas.
En esta situación la economía seguiría en una situación de letargo, que haría que se incrementaran ciertos desequilibrios que afectarían al ciudadano en su día a día.
Algunos de estos desequilibrios incluyen la sobrevaloración de activos financieros, como la vivienda y la bolsa.
Ambos se producen porque la economía genera excedentes de capital que, al no haber proyectos de inversión por falta de crecimiento, buscan valores refugio en la bolsa y en la vivienda.
Otro de los desequilibrios que se generan es el incremento de la deuda privada y pública, pues se convierte en la herramienta para impedir que el crecimiento de la economía sea demasiado bajo.
En definitiva, el problema principal surge de la incapacidad de la economía global de conseguir crecimientos que asegurasen la salud financiera necesaria. Pero ¿por qué no crece la economía?
Principalmente, la economía no crece porque las empresas de internet no consiguen para la economía los crecimientos que se esperaban de ellas, ya que su crecimiento es principalmente sustitutivo de empresas que ya estaban en el mercado.
Para solucionar esta situación, se deben implementar políticas financieras desde el estado que aseguren dicho crecimiento. Para ello se debe aumentar el peso del consumo en la economía, como en parte se está haciendo a través de la deuda.
Sin embargo, la clave está en que los desequilibrios que genera el aumento del gasto público, se deben compensar con una mayor presión fiscal, pero una mayor presión fiscal a nivel internacional.
El consumo debe tener mayor peso en la economía, pero asegurando que este no genere un déficit público y endeudamiento privado. Esto se conseguiría si se atacasen bolsas de dinero que existen paralelas a los sistemas fiscales de los países (principalmente los paraísos fiscales) y se siguiesen políticas redistributivas que consiguiesen que los ciudadanos de menor ingreso pudieran tener mayor consumo sin endeudarse.
Estas sugerencias para la economía son simplemente un ejercicio de lógica, a cuyas conclusiones puede llegar cualquier economista. Si no se implementan no es porque no sea conocido su potencial sino porque irían en contra de muchos intereses que no estarían conformes con el hecho, por ejemplo, de que se impusieran impuestos a los paraísos fiscales.
Por su puesto, que aumentar el gasto público conllevaría un riesgo de menor eficacia frente al gasto privado, pero esta medida debería llevar en paralelo la implementación de medidas de control de gestión del aparato del estado.
De esta manera, finalmente, la economía podría entrar en un ciclo de crecimiento a medio plazo, donde las cifras de crecimiento asegurasen un sistema financiero saneado en el que no hiciera falta la implementación de políticas monetarias no convencionales como el QE.

